Eduardo Arroyo

4 de abril - 10 de mayo, 2013

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Sobre la muestra

La obra reciente de Eduardo Arroyo en Ileana Viteri Galería de Arte, revela una vez más su extraordinario talento como dibujante y sobre todo, el desarrollo de su lenguaje plástico hacia la pintura, impregnada de un poderoso manejo de la expresión abstracto gestual. Si hay algo que sorprende es precisamente lo pictórico de sus obras sobre papel, donde el color, la textura, la mancha e incluso el impasto cobran una gran libertad y solvencia, propias de un fuerte y maduro artista.

En esta muestra, han quedado atrás los finísimos dibujos figurativos de paisajes o las delicadas acuarelas llenas de ricas transparencias para dar lugar a obras de trazo muy fuerte, de colores brillantes e intensos, donde el gesto desborda el formato que antes se manejaba contenido o limitado por las líneas que tejían minuciosamente las imágenes evocadoras de la naturaleza. La naturaleza sigue estando presente, la actitud, la expresión son otras. 

Eduardo Arroyo se forma en Europa, en el campo del diseño, pero desde 1981 empieza a exponer sus primeros trabajos en el ámbito plástico. Desde entonces, ha participado en más de veinte exposiciones, algunas de cuales han sido muestras individuales. Tal vez entre ellas, la más importante y completa ha sido la que tuvo lugar en la Casa de la Cultura Ecuatorianaa principios de 2012, que desplegó, con variedad y riqueza, sus diversas inquietudes y necesidades artísticas.

A propósito de esta muestra, escribe Oswaldo Viteri:

“Al recorrer las salas de la exposición de la multifacética obra del pintor Eduardo Arroyo, encuentro, sin ser un crítico, una solvencia plástica y estética poco común; su nutrida obra muestra en principio una factura excelente, ya sea en el óleo o en el dibujo de propiedades increíblemente resueltas, con una pulcritud y paciencia dignas de tomarse en cuenta en el ámbito de los mejores dibujantes ecuatorianos.

Sus aguadas y acuarelas contrastan con la minuciosa ejecución de sus dibujos, como tratándose de curar de sus demonios interiores. En él veo, a no dudarlo, que estamos frente a un gran artista para quien lo más importante es su honestidad creadora.

La obra de Eduardo Arroyo, en general, delata una gran carga poética, llena de muy delicados matices e insólitas rupturas, por otro lado necesarias en el tortuoso camino del arte. No pretendo hacer literatura, estamos hablando de un artista pintor cuyo finísimo espíritu y sensibilidad nunca desmayan junto con el aporte de su cultura e inteligente inventiva.

En el libro El vuelo mágico de Mircea Eliada encontramos el siguiente extracto que me lleva a pensar en la obra de Eduardo:

‘el artista no se comporta de un modo pasivo con respecto al cosmos ni al inconsciente. Sin decírnoslo, y quizás sin saberlo, el artista penetra, a veces peligrosamente, en las profundidades del mundo y de su propia psique’.

Sus obras tan ricas nos dejan en suspenso, nos estimulan, lo cual significa que están sembrando vida e ilusión que es lo único que jamás deberíamos perder.”

 

Fotos exposición