Cinco elementos | Paulina Baca y José Unda

16 de mayo- 13 de junio, 2013

Sobre la muestra

No es la primera vez que Paulina Baca y José Unda exponen juntos. Lo han hecho en varias ocasiones en los últimos años y ellos advierten que no se trata de una mera coincidencia, aunque tampoco ha sido un propósito. En esta ocasión, entre los “azares” a los que José y Paulina también constantemente apelan, el nombre de la muestra surgió precisamente sin buscarlo. Cinco elementos son los cuatro conocidos: el agua, el aire, el fuego, la tierra, y uno más, el éter, que viene a ser el vacío, o tal vez el espacio, aquello que es todo y no es nada, donde la ausencia se vuelve presencia.

Si hay algo que esta muestra transpira es eso, la presencia de lo invisible o innombrable y que el arte recoge para volverlo experimentable. La crítica Susan Rocha, en su texto La mística de lo impreciso en la pintura de José Unda, propone que su obra “reconfigura una antigua relación entre el arte, la filosofía y la religión, campos que poseen una forma particular de concebir lo ‘axiomático’ como algo que no necesariamente puede ser probado positivamente, pero que ‘existe’.” (Ver texto completo de Susan Rocha)

Ella, en su interesantísimo análisis, nos remite a las raíces medievales ascético-místicas de una estética particular (llamada de la “negatividad” o apofática y dilucidada por Amador Vega) que en el arte del siglo XX se manifiesta en varios artistas para quienes “la diferencia entre lo sagrado y lo profano deja de hacer sentido”.

El vacío entonces, como lo divino, invisible e innombrable, se vuelve aprehensible a través del lenguaje plástico y sobre todo de la experiencia sensible. Así, la rica materia que conforma la obra es sólo el vehículo que nos permite, más allá de cualquier forma, línea, textura o color, juntar lo abstracto con lo concreto de nuestra insignificante y fantástica existencia.

Este propósito, que va más allá de cualquier representación, precisamente reúne a estos dos artistas. A través de medios plásticos distintos como son la escultura y la pintura, y sin hablarse de antemano, ellos buscan que experimentemos antes que veamos, el poder de las fuerzas originarias que normalmente sólo podemos intuir.

Más allá de la concreción de cualquier realidad física o conceptual, estos artistas apelan a una vida plenamente humana capaz de integrar en la conciencia lo que muchos han llamado el “ánima”. Es ese aliento vital que percibimos en sus obras, que escapa a la palabra y en el fondo también a la forma, el que nos sacude y nos despierta.

Ileana Viteri, 2013

 

Fotos exposición