bordados y desbordes | patricia meier

3 de mayo, 2018

 

sObre la muestra             

Patricia Meier (1963) viene del diseño, de la docencia y del galerismo. Su formación es multifacética y su trayectoria recorre todos esos territorios, mostrando siempre una enorme curiosidad por la creación como oficio, disciplina, reflexión y práctica.

Bordados y Desbordes reúne su trabajo artístico en torno a la reflexión y conciencia sobre su condición de género, pero sobre todo desde la evocación poética a la belleza de los oficios considerados meramente domésticos.

Entre costuras, bordados y zurcidos que también los ha aplicado al papel de soporte de su obra - el que además ha trabajado previamente con técnicas de grabado – construye, en primera instancia, un universo lúdico que le permite desbordar los límites usuales tanto del llamado arte erudito como el del oficio artesanal.

Por otra parte, en un evidente collage de experiencias, nos remite al interior de tradiciones y también de prejuicios asociados a lecturas distintas de la condición de género y de la noción de lo doméstico. Ellas contraponen la inclusión con la marginación, el gusto con la “estética”  y el juicio, el embellecimiento con lo bello, las tradiciones heredadas y las libertades adquiridas.

En esencia, Patricia Meier invita a recorrer espacios donde habitan, entre parches y enmiendas, la creación domesticada con la inquietud del espíritu que incesantemente desborda los márgenes. 

Ileana Viteri 2018

 

BORDADOS Y DESBORDES: EN ILEANA VITERI GALERÍA

En la historia del siglo XX el movimiento feminista abrió un nuevo horizonte artístico a las mujeres, siendo su práctica una de las manifestaciones más contundentes de la transformación cultural de Occidente. Sin embargo, no se puede ignorar el constante y silencioso trabajo de las mujeres a lo largo de los siglos, no solo en la construcción social y económica del mundo, sino en la producción de las obras artísticas que hoy forman parte de la Historia del Arte. En pleno Renacimiento, monjas, damas de corte, hijas de pintores, vivieron a la sombra de padres y mentores tan famosos como Tintoretto y Durero. Van Eyck fue uno de los pocos pintores de la época que reconoce a una mujer,  Sofonisba Anguissola, como su maestra.

Pero más allá de esta invisibilidad a la que fueron sometidas las artistas, del silencio sobre su gran contribución a las grandes obras del Renacimiento, su significativo papel en el surrealismo y su gran aporte a la Modernidad, mis propuestas buscan resaltar el quehacer de las mujeres que utilizan lenguajes simbólicos en otros espacios visuales, donde narran determinadas experiencias y dejan testimonios de un universo propio.

Artistas no reconocidas, quienes a lo largo de la historia del arte han “escrito” sobre lienzos, ropas, manteles, colchas y objetos utilitarios, dejan “leer entre líneas” sus sueños pero también sus historias de opresión y desdén patriarcal. Existe en la actualidad un afán revisionista que está desvelando públicamente estos símbolos herméticos que guardan episodios íntimos del mundo femenino.

Mi muestra “Bordados y Desbordes” se enfoca en volver a escribir sobre estas historias, pero no como un palimpsesto sino como una acción que revive momentos muy personales con los que construyo mis obras. Bajo su aspecto formal y de evidente cuidado estético, mi obra guarda símbolos evidentes de marginalidad y resistencia: lo hace a través de imágenes que tienen el papel de representar las “tareas femeninas”; es decir, aquellas que son adjudicadas como propias de la mujer, y en el caso de nuestro continente, no sólo desde los tiempos coloniales.

También es conocido que durante la época victoriana el papel central de la mujer era lograr un perfecto matrimonio, y su casa era el espacio para ser calificada. Mi exposición devela esta historia en imágenes abstractas que remiten a tareas, utensilios y objetos. Intento “redescubrir” para el observador una época, abrirlo a la posibilidad de encontrar qué hay tras la belleza externa de esos objetos-símbolo: del encaje, del hilo bordado, de los alfileres y del papel tapiz pintado a mano. 

Mis últimas obras unen pintura, diseño, costura y collage y se encuentran impregnadas de un “barroquismo” y de un “esteticismo” muy victoriano,  con el que trato de poner en evidencia el mundo complejo, pero unido y solidario de las mujeres. A través de ellas me “redescubro” en medio de las denominadas “cosas de mujeres”, cuyas labores domésticas están también felizmente ligadas al conversar, al consolar, al crear y nutrir.

A través de los objetos que ellas utilizan y crean, pongo en evidencia símbolos que son testimonio de su construcción del espacio perfecto como hogar también de sus sueños.

Patricia Meier, 2018

                                                   

Fotos exposición