Microhistorias | Salomé Dávila, Maia Gambis y María Teresa García

7 de mayo - 4 de junio, 2015

Sobre la muestra

Estamos frente a una exposición que reúne a tres artistas, María Teresa García, Maia Gambis y Salomé Dávila, quienes esta vez se plantean la riqueza de la imagen fotográfica en pequeño formato. En realidad, ahora que las posibilidades tecnológicas facilitan y promueven los grandes o enormes formatos, resulta casi anacrónico remitirse a las pequeñas dimensiones e incluso, como en varias de las piezas, a la fotografía analógica, al cuarto obscuro. Pero la intimidad y singularidad de recursos que sugieren las obras, aunque evidentemente no se justifican en el tamaño, sí se activan y privilegian.

Microhistorias es el título de la muestra. Cada obra, en su particular lenguaje y recursividad, parecería evocar historias encarnadas en imágenes muy poéticas, cuya delicadeza y asimismo dureza, están en los extremos de un péndulo. Su ritmo marca y advierte, desde la intimidad que es silencio también, diversas sensibilidades y respuestas frente a los “objetos” del mundo que detienen la mirada, pero sobre todo el propio pensamiento.

María Teresa García, cuya trayectoria es inmensa y la más reconocida, incorpora tejidos asociados simbólicamente a la imagen fotográfica a modo de collage, lo que convierte a sus obras en piezas únicas, en una especie de objetos preciosos y ricos que sugieren múltiples significados, precisamente por su espléndida e inteligente hibridez. Maia Gambis, de origen venezolano francés y cuya obra magnífica se empieza a conocer, responde en una de sus series al paisaje humano y natural con su usual sentido minimal pero al mismo tiempo con una paleta o muy intensa o muy tenue, que colorea la expresión psicológica. En otras series, donde el color está ausente, las referencias a la fotografía más clásica se hacen evidentes, el purismo del objeto aparece como protagonista de historias sin gente. Pero son esas ricas ausencias en todas sus series las que nos permiten abiertamente participar.

Salomé Dávila, la más joven de las tres, graduada hace poco de la Universidad San Francisco, acude al modelo desnudo para trabajar exclusivamente en blanco y negro el diálogo entre forma y contenido, entre naturaleza y arte, entre pensamiento y sensibilidad. Evoca entornos y contextos ordinarios y extraordinarios, donde juega con lo imaginario y lo real pero sin desdibujar la seriedad con la que aborda el problema de la identidad artística y humana. En ella, la pasión por el film y el cuarto obscuro sólo se supera por la necesidad de construir un lenguaje que supere a la palabra. Ileana Viteri, 2015

 

Fotos exposición